¿Uno Puede Ser Tanto un Calvinista Como un Molinista?

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October 18, 2016

Por Kirk MacGregor | Traducido Por Allan Sánchez

 ¿Uno puede ser tanto un calvinista como un molinista? Muchos cristianos reformados han considerado esto como una imposibilidad, mientras que algunos filósofos reformados prominentes como Alvin Plantinga y Del Ratzsch profesan ser simultáneamente calvinistas y molinistas. La respuesta a la pregunta probablemente depende de lo que uno entiende por Molinismo. Si por Molinismo uno se refiere a un acuerdo con cada detalle del sistema teológico en el volumen siete de la Concordia de Luis de Molina (1588), entonces la respuesta no. En ese caso, muy pocos molinistas declarados son en realidad molinistas, un veredicto que me parece poco razonable. Pero si por Molinismo uno se refiere a un acuerdo con la estructura triple de la omnisciencia de Dios de Molina y por lo tanto con la doctrina del conocimiento medio (el segundo momento de esa estructura), entonces las respuesta es, sin duda, un sí. Abrazar la concepción de la omnisciencia de Molina encontrada en el cuarto volumen de la Concordia (el único volumen del arduo latín de Molina actualmente traducido en Inglés), la mayoría de molinistas profesos lo han incorporado a sus propias tradiciones teológicas, ya sea calvinista, arminiano, o ninguno. Tales molinistas o bien no desean hacer uso o no son conscientes de los contenidos de los otros seis volúmenes de la Concordia, donde presenta la exégesis bíblica de Molina, la doctrina de la predestinación, y otras doctrinas. Una nomenclatura útil es hablar del sistema teológico completo de Molina como “Molinismo original” y hablar de las apropiaciones de la concepción de la omnisciencia de Molina como versiones o “sabores” en el Molinismo, tales como el Molinismo calvinista o el Molinismo arminiano.

Ya que la mayoría de los molinistas contemporáneos son arminianos, es muy naturalmente (pero injustamente) asumido por muchos cristianos reformados que Molina cree en gran parte las mismas cosas que Arminio. Agravando la situación está el hecho que Arminio se refirió dos veces al “conocimiento medio” en sus escritos, ninguna vez significando lo que Molina intentó. No hay evidencia que Arminio alguna vez leyó la Concordia; más bien, él sólo supo que algo llamado “conocimiento medio” estaba siendo manejado como un arma contra la doctrina de la predestinación de Calvino por varios escolásticos jesuitas y luego importó su propio significado al término. Pero consciente de que el término se originó con Molina, el Sínodo de Dort—el sínodo reformado que desarrolló lo que es popularmente conocido como los Cinco Puntos del Calvinismo—desafortunadamente asumió que Arminio representó con precisión la teología de Molina en su propio sistema. (Curiosamente, arminianos contemporáneos que, basados en el libro cuatro de la Concordia, hacen uso del conocimiento medio entendiendo el concepto mucho mejor que el mismo Arminio). Así que cuando Dort rechazó el Arminianismo en 1618-19, efectivamente rechazó el Molinismo con él como una opción viva para la comunidad reformada, una situación donde sólo ha cambiado en las últimas cuatro décadas.

A este punto sería instructivo examinar brevemente el Molinismo original. Como ya veremos, este sistema es verdaderamente un terreno neutral entre el pensamiento de Calvino y el pensamiento de Arminio. Entonces demostraré que, al modificar ligeramente la teología de Molina, uno podría ser un Calvinista y un Molinista.

 Molinismo Original

 A veces se bromea que el Calvinismo es basado en la Escritura mientras que el Molinismo es basado en la filosofía. Sin embargo, una lectura de la Concordia en su totalidad revela que el Molinismo original es de hecho basado en la Escritura y sólo usa filosofía como una ayuda a la exégesis bíblica cuando es necesario. Molina empezó al estudiar las tres categorías de los textos sagrados que él sentía que debían ser explicadas por cualquier teología bíblicamente fiel.

  1. Exégesis bíblica

La primera categoría contiene textos donde enseña la soberanía de Dios, la predestinación individual, incluyendo Éxodo 33:19, Ezequiel 11:!9-20, 36:26-27, Malaquías 1:2-3, Romanos 8:29-30, Romanos 9, Efesios 1:4-5, 1:11, 2 Timoteo 2:20, y 1 Pedro 1:1-2. Molina sabía y estuvo totalmente de acuerdo con la lectura de Calvino de Romanos 9: enseñó que, por cada individuo, Dios ha escogido libremente desde antes de la fundación del mundo ya sea que el individuo sería salvado (elegido) o condenado (reprobado). Contrario a Arminio, Molina negó que Romanos 9 podría ser leído corporativamente, ya que las personas podrían entonces obligar a Dios salvarlos al incorporarse libremente a los “hijos de la promesa”. Para Molina, cualquier sistema de salvación en donde Dios es puesto en una posición donde las criaturas puedan obligar a Dios a salvarlos constituye una violación de la soberanía de Dios. Más bien, cualquier salvación de la criatura es puramente el resultado de la libre gracia de Dios hacia la criatura. Ya que “el efecto total de la predestinación… depende sólo del libre albedrío de Dios” (Concordia 7.23.4/5.1.2), Dios pudo haber predestinado “cualquiera de los elegidos a haber sido verdaderamente reprobado” y cualquiera “de los reprobados a haber sido verdaderamente elegido” (Concordia 7.23.4/5.1.2.4). Consecuentemente, Molina fue un firme creyente de la elección incondicional, sosteniendo que Dios elige puramente de acuerdo a su gusto sin tener en cuenta ninguna fe prevista o buenas obras y reprueba sin tener en cuenta cualquier incredulidad prevista o pecados.

La segunda categoría contiene textos donde enseña la libre elección humana (en la terminología filosófica contemporánea, libertad humana libertariana), incluyendo Génesis 4:6-7, Deuteronomio 30:11-19, y Ezequiel 18:20-32. En Deuteronomio, los israelitas no regenerados en gran medida fueron mandados “[a amar] a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos”, y luego se les dijo de manera explícita, “Porque este mandamiento que yo te ordeno hoy no es demasiado difícil para ti, ni está lejos… Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas… A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia” (énfasis añadido). Molina creyó que la simple lectura de este texto afirma que incluso el no regenerado tiene la habilidad de escoger la vida, es decir, escoger amar a Dios máximamente y comprometer sus vidas a Él. Contrario a Calvino, Molina no interpretó “muertos en vuestros delitos y pecados” (Efesios 2:1) y “corazón de piedra” (Ezequiel 11:19; 36:26) como sinónimo de “sin libre albedrío libertariano”. Más bien, él los interpretó como sinónimo de “espiritualmente separado de Dios”. Pero como Calvino, Molina creyó que la facultad mental humana para hacer bien espiritual en su propio poder había sido eviscerado en la Caída—es decir, la doctrina de la depravación totla. Así que basado en Juan 12:32, Molina postulaba que Dios da a todos los humanos gracia preveniente, es decir, una atribución de poder sobrenatural especial para poner fe salvífica en Dios, una atribución de poder donde los humanos podrían o no escoger usarla.

La tercera categoría contiene textos donde enseña el deseo de Dios para la salvación universal, incluyendo Ezequiel 18:23-32, 33:11, Juan 3:16, 1 Timoteo 2:4, 2 Pedro 3:9, y Apocalipsis 3:20. Para 1 Timoteo 2:4 describe a Dios como el único “que quiere que todas las personas se salven y vengan al conocimiento de la verdad”, y 2 Pedro 3:9 presenta a Dios como “no queriendo que ninguno perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento”. Igualmente, en Ezequiel 18 y 33 Dios afirma categóricamente que él no se goza en la muerte del impío sino que quiere que encuentren salvación.

Molina observó que la Biblia no provee sistema para reconciliar estas tres categorías; sin embargo, estas categorías no son contradictorias entre sí. Tampoco lo pueden ser, porque todas son la Palabra inerrante de Dios. Por lo tanto Molina repudió cualquier intento para explicar el significado del valor nominal de los textos afirmando libertad libertariana y el deseo salvífico universal divino al leerlos a través de los lentes de los textos afirmando predestinación individual (como Molina pensó que Calvino lo hizo). Similarmente, Molina repudió cualquier intento para explicar el significado del valor nominal de los textos afirmando predestinación individual al leerlos a través de los lentes de los textos afirmando libertad libertariana y el deseo salvífico universal divino (como Molina pensó que Arminio lo hizo). En breve, sana exégesis de cada categoría nos deja sólo con un rompecabezas de tres piezas que a su vez no interconectan. Como parte de amar a Dios con toda nuestra mente, Molina insistió que usáramos reflexión filosofía para detectar el gran rompecabezas en la que las tres piezas encajen.

  1. Filosofía

Para hacer esto, Molina elaboró como un patrón sobre aquellas ideas filosóficas antiguas que fueron comunes para todos los teólogos del siglo dieciséis. Todos—Lutero, Calvino, Arminio, y sus colegas—estuvieron de acuerdo que la estructura de la omnisciencia de Dios contenían al menos dos momentos lógicos, uno en cada lado del decreto de Dios para crear el mundo actual. En el momento lógico previo al decreto creativo divino, Dios conocía todas las posibilidades, incluyendo todas las verdades necesarias (por ejemplo, las leyes de la lógica), todos los individuos y mundos posibles que él podría crear, así como también todo lo que cada individuo posible podría hacer en cualquier conjunto de circunstancias. Dios no determina el contenido de esta conocimiento al desear ciertas posibilidades para que sean verdaderas, ya que este primer momento lógico precede cualquier decisión de la voluntad divina. Molina apodaba este momento “conocimiento natural” porque Dios conoce su contenido como indispensable para su propia naturaleza, de tal manera que Dios no podría carecer de este conocimiento y seguir siendo Dios. En el momento lógico después del decreto creativo divino, Dios conoce completamente el mundo que ha escogido crear, incluyendo su preconocimiento de todo lo que pasará en ese. Molina apodaba este momento “conocimiento libre” porque este conocimiento es afirmado en la libre decisión de Dios sobre cuál mundo crear. Por lo tanto, Dios tiene control sobre cuáles declaraciones son ciertas o falsas en el conocimiento libre. Al escoger crear otro mundo, Dios habría conseguido que su conocimiento libre sea diferente, ya que las declaraciones que son ciertas en el mundo actual serían falsas y las declaraciones que son falsas en el mundo actual serían ciertas.

La pregunta en cuestión disputada es dónde poner el conocimiento contrafáctico de Dios, el cual la Escritura claramente indica que Dios lo posee (1 Samuel 23:9-13; Mateo 11:20-24; Lucas 10:13-15; Juan 15:22-24; Juan 18:36; 1 Corintios 2:8). ¿Dios la comprende lógicamente antes o después del decreto creativo divino? Si Dios la comprende después de su decreto creativo, esto erradicaría la libertad humana libertariana, ya que es Dios que decreta lo que todas las criaturas harían en cada conjunto de circunstancias en donde ellos se encontrarían. Ya que el resultado es contradictorio de la segunda categoría de los textos bíblicos, Molina puso el conocimiento contrafáctico de Dios lógicamente antes al decreto creativo. De este modo, Molina hace espacio para la libertad libertariana. Así como las verdades necesarias como 1 + 1 = 2 son lógicamente antes y de manera independiente del decreto creativo divino, así también todas las verdades contrafácticas—incluyendo lo que cada criatura libre libertariana escogería en cualquier conjunto de circunstancias—son lógicamente antes y de manera independiente del decreto creativo divino. Ya que el conocimiento contrafáctico de Dios cae entre el conocimiento natural de Dios y el decreto creativo de Dios. Molina lo apodó “conocimiento medio”.

Molina percibió que el conocimiento medio fue la clave para reconciliar las tres categorías de los textos bíblicos. Confrontado con su conocimiento medio de lo que cada individuo posible haría libremente en cada conjunto de circunstancias concebibles, Dios mismo se compromete, por su amor, considerar para creación sólo aquellos mundos en donde Él ofrece gracia suficiente para salvación (es decir, gracia preveniente) a cada individuo. Por virtud de la universalidad de la gracia preveniente, Dios provee libertad libertariana a todos los individuos (satisfaciendo así la segunda categoría bíblica) y expresar su deseo por todas las personas que crea para que sean salvadas (satisfaciendo así la tercera categoría bíblica). Entre la gama de estos mundos lleno de gracia—una gama que es infinita—Dios percibe desde su conocimiento medio que hay al menos un mundo donde cada individuo posible existe y recibiría libremente la salvación. E igualmente Dios sabe que hay al menos un mundo donde cada individuo posible existe y rechaza libremente la salvación, y así estar perdido. E igualmente Dios sabe que hay al menos un mundo donde cada individuo posible no existe en lo absoluto.

Es aquí que el genio de la doctrina de la predestinación de Molina es expuesta. Basando su pensamiento sobre Romanos 9, Molina propuso que la predestinación incondicional de Dios se logra cuando, al hacer su elección providencial en cual mundo crear, Dios no toma en consideración cualquier salvación, condenación, o no existencia del individuo en particular. Más bien, Dios simplemente escoge el mundo que desea como un mero acto de su soberanía. Cualquier individuo que abrazaría libremente la gracia de Dios en el mundo que Dios selecciona es por lo tanto predestinado a salvación y elegido por Dios, aunque Dios podría haber elegido tan fácilmente un mundo en donde el mismo individuo escogería libremente rechazar la gracia de Dios o un mundo diferente en donde el mismo individuo no existiría. Cualquier individuo que rechazaría libremente la gracia de Dios en el mundo que Dios selecciona es reprobado por Dios, aunque Dios podría haber elegido tan fácilmente un mundo en donde el mismo individuo escogería libremente abrazar la gracia de Dios o un mundo diferente en donde el mismo individuo no existiría. Esta elección del mundo, que conduce a la elección, reprobación, o no existencia de varios individuos, es incondicionada por nada acerca de los individuos sino que depende solamente en la soberana voluntad de Dios (satisfaciendo así la primera categoría bíblica). De ahí Molina afirmó que podremos finalmente entender por qué Pablo insistió que, en la predestinación, no hay injusticia en Dios (Romanos 9:14, 19-20). Dios no puede contradecirse por elegir algunas personas y reprobar otras, ya que todos los mundos del cual selecciona son igual de buenos en virtud de cada persona en ella recibiendo gracia preveniente.

Molinismo Calvinista

 Tomando la fidelidad de todos los Cinco Puntos del Calvinismo (TULIP) como suficiente para ser un calvinista, daremos a conocer cómo un calvinista puede suscribirse al núcleo del Molinismo. Ya hemos visto que Molina sostuvo la T (depravación total) y la U (elección incondicional). Uno puede tener P (perseverancia de los santos) simplemente proponiendo que el mundo que Dios selecciona es uno en donde Él sabe (por el conocimiento medio) que ningún individuo que responda a su gracia preveniente apostataría. Cuál mecanismo Dios usa para asegurar que tales “primeros respondedores” no aposten está abierto para los calvinistas a debate. Por lo tanto tenemos tres de los Cinco Puntos.

Uno podría asegurar los otros dos puntos al seguir una versión del Molinismo llamado Congruismo, formulado por el católico reformador a principios del siglo diecisiete Francisco Suárez. De acuerdo al Congruismo, mientras que Dios da a todas las personas en el mundo que crea una completa gracia suficiente para salvación (de manera que los reprobados no tienen a nadie a quien culpar sino a sí mismos), Dios decide incrementar la calidad de la gracia para el elegido luego de saber (a través del conocimiento medio) que ellos responderían al nivel predeterminado de gracia suficiente si se les he dada. Dios da al elegido una gracia congruente, es decir, una calidad especial de gracia que es tan perfectamente adaptada a sus caracteres, temperamentos, y situaciones únicas que ellos infaliblemente aunque libremente respondan afirmativamente a su influencia. Tal gracia es extrínsecamente eficaz, por lo tanto suministrándonos con la I (gracia irresistible). Ya que Dios sólo tiene la intención de salvar a través de la cruz de Cristo aquellos a los que da gracia congruente, la expiación es limitada en su alcance, dándonos la L (expiación limitada).

En suma, una combinación del Molinismo original y el Congruismo cede suscripción a todos los Cinco Puntos del Calvinismo, por lo tanto haciéndolo bastante posible ser tanto un calvinista y un molinista. A pesar de que no estoy personalmente suscrito a esta combinación (soy originalmente molinista y un anabaptista), es mi sincera esperanza de que esta demostración ayudará a construir puentes entre cristianos reformados y molinistas.


Sobre el Autor

 kirk-macKirk R. MacGregor (Ph.D., Universidad de Iowa) es un Profesor Asistente de Filosofía y Religión en McPherson College. Él es el autor de varios trabajos académicos incluyendo Luis de Molina: The Life and Theology of the Founder of Middle Knowledge (Zondervan, 2015) y A Molinist-Anabaptist Systematic Theology (University Press of America, 2007).

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