Luchadores por la Libertad Libertariana

Por Tim Stratton | Traducido por Allan Sánchez

|

April 23, 2018

Nada me fascina más que investigar evidencia de la existencia de Dios. He pasado los últimos ocho años de mi vida dedicando varias horas todos los días a examinar estos datos y temas relacionados. Uno de estos temas relacionados es el del libre albedrío. Aunque esto ha sido tema de debate durante siglos, entre cristianos y no cristianos, tengo la convicción de que no solo los humanos poseen libre albedrío, sino que esta libertad es en realidad una prueba más de la existencia de Dios.

Lo que me sorprende es que mucha gente parece odiar la conclusión de que los humanos realmente pueden tomar decisiones libres. En mi experiencia, la mayoría de los ateos rechaza la idea de la libertad genuina, o lo que los filósofos llaman, “libre albedrío libertariano” (en pocas palabras, el libre albedrío libertariano (LAL) implica dos ingredientes esenciales: 1- los agentes poseen la capacidad de pensar y/o actuar de otra manera, y 2- no hay causas deterministas externas de al menos algunos pensamientos y/o acciones). Esto se debe a que la mayoría de los ateos asumen la verdad del naturalismo (el punto de vista de que la naturaleza es todo lo que existe). Si el naturalismo es verdadero, entonces parece una inferencia racional concluir que si todo lo que existe es naturaleza, entonces todo está causalmente determinado por las leyes de la naturaleza y las cosas externas al control humano. Si este es el caso, entonces la humanidad parece ser nada más que dominós caídos glorificados. Si esto es todo a lo que estamos relegados, entonces no hay lugar para la libertad o la responsabilidad humana. El conocido neurocientífico y naturalista Sam Harris explica por qué:

“El libre albedrío es una ilusión. Nuestras voluntades no son simplemente de nuestra propia creación. Los pensamientos e intenciones emergen de las causas de fondo de las cuales no somos conscientes y sobre el cual ejercemos ningún control consciente. No tenemos la libertad que pensamos tener. El libre albedrío es en realidad más que una ilusión (o menos), en que no se puede hacer conceptualmente coherente. Ya sea que nuestras voluntades son determinadas por causas previas y no somos responsables por ellas, o son producto del azar y no somos responsables por ellas”.

Pero estos ateos no están solos en su desdén por la libertad. Muchos cristianos se han unido a la marcha contra la libertad porque creen que la Biblia enseña que Dios determina y controla todas las cosas causalmente. Juan Calvino expresó su punto de vista sobre el libre albedrío hace casi 500 años:

“¿Cuán pocos hay que, cuando escuchan el libre albedrío atribuido al hombre, no se imaginan inmediatamente que él es el dueño de su mente y voluntad en tal sentido, de que puede inclinarse él mismo hacia el bien o el mal?… De esto, el mismo término en cuestión [libre albedrío] proporciona una prueba demasiado fuerte… Creo que la abolición sería una gran ventaja para la Iglesia. No estoy dispuesto a usarlo yo mismo; y otros, si siguen mi consejo, harán bien en abstenerse”.

Aquellos de nosotros en FreeThinking Ministries (FTM) estamos del lado de la libertad y no estamos de acuerdo con Harris y Calvino. De hecho, el nombre de nuestra organización se inspiró en el hecho de que confiamos en que los humanos poseen LAL y la capacidad de pensar libremente. ¡Aquellos de nosotros en FTM estamos orgullosos de tener el estandarte de “¡Luchadores por la Libertad!”

Un recién llegado a FTM es Shannon Eugene Byrd. Él está pasando la mayor parte de su tiempo dedicado a la investigación. Shannon y yo hemos tenido la oportunidad de interactuar con varias personas, desde ateos hasta cristianos, que creen que el determinismo es verdadero. Sin embargo, nos han sorprendido los diferentes matices de determinismo que tienen las personas.

Compatibilismo

Una sombra popular de un punto de vista entre deterministas se llama compatibilismo. Debido a que los compatibilistas (también conocidos como “deterministas suaves”) se dan cuenta de los muchos problemas filosóficos que se presentan al negar el libre albedrío – específicamente la pérdida de la responsabilidad moral – ellos afirman que la libertad es compatible con el determinismo. Esta afirmación ha sido refutada por el Argumento de la Consecuencia (AC) de Peter van Inwagen.

Esta versión informal de la AC argumenta en contra del naturalismo, pero uno puede simplemente reemplazar las “leyes de la naturaleza” con “Dios” y “Su voluntad” cuando se trata de una visión calvinista del determinismo:

“Si el determinismo es verdadero, entonces nuestros actos son las consecuencias de las leyes de la naturaleza y los eventos en un pasado remoto. Pero no depende de nosotros lo que pasó antes de nacer; y tampoco depende de nosotros lo que son las leyes de la naturaleza. Por lo tanto, las consecuencias de estas cosas (incluyendo nuestros propios actos) no dependen de nosotros”.

El AC asume dos “reglas” que requieren un examen más detallado:

Regla Alpha. No hay nada que alguien pueda hacer para cambiar lo que debe ser el caso (o lo que necesariamente es así).

Regla Beta. Si no hay nada que alguien pueda hacer para cambiar X, y nada que alguien pueda hacer para cambiar el hecho de que Y es una consecuencia necesaria de X, entonces tampoco hay nada que alguien pueda hacer para cambiar Y.

Esta regla parece ser explícitamente obvia porque si un evento necesariamente ocurre a partir de una entidad necesaria, entonces el evento en sí mismo es necesario y no podemos evitar que ocurra. Esta ha sido llamada el “Principio de la Transferencia de la Impotencia” y como dice Robert Kane:

“nuestra impotencia de cambiar X ‘transfiere’ a nada lo que necesariamente sigue de X”.

El AC sugiere que, si el determinismo es cierto, entonces los humanos somos impotentes o no somos responsables — en un sentido de “dependencia de nosotros” — de nuestras acciones porque no hay capacidad para hacer lo contrario.

Ejemplos de Frankfurt

Sin embargo, los compatibilistas contrarrestan la afirmación de que tanto el determinismo como la libertad humana pueden coexistir, incluso sin la capacidad de hacer lo contrario. Por extraño que suene, esto se puede demostrar a través de algo llamado “ejemplos de Frankfurt”. William Lane Craig ofreció un experimento mental para hacer este caso (los candidatos presidenciales han sido cambiados para adaptarse a los tiempos):

Imagina a un hombre cuyo cerebro ha sido implantado secretamente con electrodos por Vladimir, el científico loco de Rusia. Vladimir, al ser partidario de Trump, decide activar los electrodos para hacer que el hombre vote por Trump si el hombre entra en la cabina de votación para votar por Hillary. Por otro lado, si el hombre elige votar por Trump, entonces Vladimir no activará los electrodos. Supongamos, entonces, que el hombre entra a la cabina de votación y presiona el botón para votar por Trump. En tal caso, parece que el hombre vota libremente por Trump. ¡Sin embargo, no estaba en su poder hacer algo diferente!

El experimento mental de Craig sugiere que, aunque el votante no tiene ninguna posibilidad de votar de otra manera, para que su voluntad sea realmente libre, su decisión de votar por Trump debe ser realmente “dependiente” de él. Me parece que, en este experimento mental, el votante posee LAL para pensar, sin la capacidad de hacer, actuar o votar de otra manera, físicamente.

En este sentido, un agente es libre de tomar sus propias decisiones (al menos algunas veces) de acuerdo con la razón, y no es necesario por las leyes deterministas de la naturaleza o la manipulación de Dios. Por lo tanto, si los seres humanos son libres de pensar y tomar sus propias decisiones debido a las razones (pensamientos) que pesaron libremente y luego actuar libremente sobre ellos, también son responsables de estas elecciones y acciones, incluso si no tenían la capacidad de físicamente hacer, actuar o votar de otra manera. ¿Por qué? Porque en este escenario, el científico loco de Rusia nunca intervino y manipuló al votante para que vote por Trump. El votante eligió libremente tomar esta decisión por su cuenta (fue “dependiente” de él).

Pero, si el votante hubiera elegido votar por Hillary y simplemente no pudo debido a la manipulación del científico loco, entonces el votante no es responsable de su voto por Trump. No era lo que él quería, ni lo que él libremente eligió para intentar lograr. Parece intuitivamente obvio que el votante en este escenario no era responsable de la votación que se basaba en las acciones físicas de su cuerpo. Este es el caso porque Vladimir determinó su acción para votar. ¡Vladimir fue la fuente!

Conclusión

En pocas palabras: la Biblia enseña que los humanos son responsables de nuestros pensamientos (2 Corintios 10:5) y acciones (1 Corintios 10:13). Sin embargo, si Dios determina causalmente todas las cosas, entonces todas las cosas incluyen todos los pensamientos, creencias e intenciones (sin mencionar nuestras acciones). Si el determinismo divino causal y exhaustivo de todas las cosas es verdad, entonces Dios es el responsable último de todas las cosas, incluidos nuestros pensamientos y acciones malignas y pecaminosas. Esta es una buena razón para cautivar cualquier pensamiento de determinismo (si tienes la libertad de hacerlo) y rechazar estas ideas incoherentes y no bíblicas.

Mantente razonable (Filipenses 4:5),

Tim Stratton

Share:

About the Author

Tim

Stratton

(The FreeThinking Theist)

Tim pursued his undergraduate studies at the University of Nebraska-Kearney (B.A. 1997) and after working in full-time ministry for several years went on to attain his graduate degree from Biola University (M.A. 2014). Tim was recently accepted at North West University to pursue his Ph.D. in systematic theology with a focus on metaphysics.

Learn More