Compatibilismo Tomista: Lo Malo, Lo Inútil y lo Feo

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April 3, 2018

Durante la última semana, Free Thinking Ministries ha observado de cerca a varias clases de compatibilismo. La clase que hoy veremos es una que se encuentra tanto en los círculos Protestantes como Católicos y es a lo que me referiré como Compatibilismo Tomista.

Antes de elaborar en esta perspectiva, pienso que es importante primero eliminar de muestro camino algunas presuposiciones. Hay muchas interpretaciones de Tomás de Aquino en el exterior. Algunos filósofos y teólogos argumentan que él fue un libertariano, otros dicen que fue un determinista o un compatibilista. Me he encontrado incluso con perspectivas que exponen que él fue tanto un libertariano como un compatibilista simultáneamente (sea lo que sea que eso signifique). Por cuestiones de brevedad, asumiré la interpretación compatibilista de Aquino. De hecho, pienso que es la perspectiva correcta, pero el espacio es limitado y no argumentare porque creo que este es el caso. Sino que estaré investigando si esta “clase” de compatbilismo es coherente.

LO MALO

Aquino modeló su entendimiento del libre albedrío humano después de su estudio sobre el libre albedrío divino. Tomás postula que Dios es la causa eficiente de todo lo que ocurre (SCG I 11.70.8) Pero Dios se une a otros agentes causales en una clase de causalidad dual. Así que, una causa divina y una causa secundaria se unen para causar un efecto. Esto significa que Dios es la causa entera de lo que ocurre pero el agente es la causa eficiente inmediata del evento. Para ponerlo en términos simples, Dios trabaja a través de agentes que hacen su voluntad. Esto es a lo que se refería Johnny Sakr cuando menciono la perspectiva Tomista/Reformada de la Concurrencia Divina. En la versión Tomista de la Concurrencia Divina Dios “mueve la voluntad como su objeto” mientras en la versión Molinista, Dios concurre con la elección del agente.

Entonces, si Dios mueve a las causas secundarias para hacer su voluntad, ¿en qué sentido son libres? Aquino parece pensar que él puede preservar un libre albedrío genuino mientras el agente pueda escoger los medios por los cuales alcanzar el fin, lo cual es la felicidad para los humanos.

El libre albedrío es causa de su propio movimiento, ya que el hombre se mueve a sí mismo a obrar por su libre albedrío. Pero la libertad no precisa necesariamente que el sujeto libre sea la primera causa de sí mismo. Para que una cosa sea causa de otra, tampoco se precisa que sea su primera causa. Dios es la primera causa que mueve tanto las causas naturales como las voluntarias. Y así como al mover las causas naturales no impide que sus actos sean naturales, al mover las voluntarias, tampoco impide que sus acciones sean voluntarias. Por el contrario, hace que lo sean ya que en cada uno obra según su propio modo de ser. (ST la 83.1)

Aquino piensa que el libre albedrío es la causa de su propio movimiento, pero luego él continúa diciendo que Dios es la causa de la misma cosa en ellos de acuerdo con su propia naturaleza, una naturaleza la cual por supuesto fue determinada por Dios.

LO INÚTIL

Coleen Zoller, un Tomista Compatibilista escribe:

la actividad moral es gobernada por el propio carácter; este gobierno es el mandato de las acciones propias por la propia naturaleza. A pesar de que la naturaleza es escogida por Dios, sin embargo, somos los responsables de nuestras acciones porque son producto de nuestra naturaleza, la cual es escogida contingentemente por Dios. (Coleen P. Zoller, Determined But Free: Aquina’s Compatibilist Theory of Freedom, Philosophy and Theology 16.1), 35.

De acuerdo a Zoller, Dios confiere a cada individuo con una naturaleza y esta influye a los individuos en sus decisiones. (Ibíd.,36)

Aquino intenta mantener el libre albedrío:

El hecho de que la voluntad es una causa contingente surge de su perfección, porque no posee poder limitado a un solo resultado sino que tiene la habilidad de producir tal efecto o aquel; por lo cual es contingente con respecto a uno u otro (SGC III 73.2)

Aquino está diciendo que la voluntad humana no es necesaria en lo que escoge; El agente llega a conclusiones contingentes a través de su naturaleza. Pero, nuevamente, esta naturaleza es escogida por Dios. ¿Cómo es que esto va a funcionar?

Norman Geisler dice,

Típicamente aquellos que sostienen esta perspectiva simplemente apelan al misterio… Siguiendo la distinción tradicional, tomamos un misterio como algo que no es contrario a la razón, sino que va más allá de la razón. Por esto (misterio) queremos decir que las dos verdades (La soberanía de Dios y la libre elección humana) no son contradictorias pero incomprensibles. Podemos aprehender ambas verdades pero no podemos comprender cómo es que se relacionan. Sabemos que ambas son verdad, pero no sabemos cómo es que es así. (Norman Geisler, Dios Conoce Todas las Cosas, en Predestination & Free Will. Downers Grove: Intervarsity Press, 1986), 78-79.

Al final, Geisler apela a la ignorancia y al “misterio” y Zoller ni siquiera retoma la cuestión. La pregunta se mantiene, ¿cómo es que Dios hace que alguien haga libremente algo? La respuesta es realmente simple, uno no puede hacer o forzar a alguien a hacer libremente algo; como Stratton y Sakr han señalado recientemente, es una contradicción lógica. Para hacer esto más explícito, proveeré un ejemplo.

EL TOMISTINATOR

El Tomistinator es un robot humanoide enviado hacia el pasado (olviden el compromiso a la teoría B del tiempo por el bien de la discusión) para matar a los enemigos de su programador. Este robot no tiene la habilidad de escoger su naturaleza (programación); seguirá su misión justo como está programada. Sin embargo, tiene la habilidad de decidir cómo cumplirá su misión. Su programador no estaba preocupado por los medios para el fin, sino simplemente el fin. Así que el robot puede usar cualquier método disponible de acuerdo con su programación (naturaleza) para cumplir con el asesinato del enemigo.

El Tomista piensa que las personas son justo como el Tomistinator. Dios nos ha dado a todos una naturaleza y hacemos conclusiones contingentes a través de esta así como también a través de nuestras facultades intelectuales. Así que podemos escoger los medios para un fin a través de nuestra naturaleza o inclinaciones, pero no tenemos la libertad de la inclinación.

LO FEO

¿Qué implica el Compatibilismo Tomista? Si es verdad que Dios mueve a un agente hacia un fin predeterminado a través de su naturaleza determinada, entonces parece que es Dios el responsable por el pecado y maldad en el mundo. El agente no podía hacer más sino que escoger el mal y esa es su naturaleza. El hecho de que puede escoger los medios para el fin predeterminado es de poca importancia. El agente siempre escogerá los medios que están de acuerdo a su naturaleza de la cual no es responsable de poseer. Así que hay una limitación causal puesta en el agente por Dios.

Otra implicación es que las personas son castigadas por pecados que cometen, a pesar de que sus naturalezas fueron determinadas por Dios. Esto está en contradicción con la justicia de Dios.

Conclusión

La Escritura enseña que somos responsables de nuestros corazones y los pensamientos de nuestra mente (Jeremías 4:14; Mateo 9:4; 15:19; 2 Corintios 10:5; Col. 2:8). Si Dios determina nuestra naturaleza y el fin último, entonces Dios es responsable de todo lo que se encuentra en medio de estas dos cosas también. Esto quiere decir que el lado culpable por todo el pecado y el mal en el mundo es Dios, no el hombre, y ello es claramente contrario a la omnibenevolencia de Dios (Salmos 25:8; Nahúm 1:7; Mateo 19:17). Así que hay muy buenas razones, tanto bíblicamente como lógicamente para rechazar el compatibilismo, sin importar las sábanas filosóficas y teológicas debajo de las cuales se intente ocultar.

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