Cincuenta Sombras del Compatibilismo

Por Shannon Byrd | Traducido por Allan Sánchez

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March 8, 2018

¿Qué es el “libre albedrío compatibilista”? Hace años, cuando escuché por primera vez esta doctrina, me sorprendió. Intuitivamente, pensé que no tenía sentido. ¿Cómo puede Dios determinar (forzar) a alguien a hacer algo libremente? Poco sabía que es una de las doctrinas más discutidas en la filosofía y teología moderna.

A grandes rasgos, el compatibilismo es el punto de vista de que no existe un conflicto real entre el determinismo y el libre albedrío. Tim Stratton y yo hemos tenido numerosos intercambios con compatibilistas de todos los “matices” en el pasado y en las últimas semanas. Sin embargo, uno de estos intercambios se destaca de los demás, tanto por su versión única de compatibilismo llamado “semi-compatibilismo” y por la forma en que se llevó a cabo el diálogo.

El semi-compatibilismo difiere del compatibilismo en que no mantiene la opinión de que el determinismo es de alguna manera compatible con el libre albedrío, más bien, el punto de vista sostiene que la responsabilidad es compatible con el determinismo. El semi-compatibilista más prominente, John Martin Fischer, sostiene que la suposición de que la libertad y la responsabilidad necesariamente van de la mano debe ser desafiada. Él también está convencido por el Argumento de la Consecuencia de que el determinismo descarta posibilidades alternativas. También sostiene que los ejemplos de Frankfurt demuestran que la responsabilidad no requiere posibilidades alternativas.

Entonces, ¿cuáles son estos ejemplos de Frankfurt? Estos son experimentos de pensamiento que se supone que demuestran que los agentes pueden ser considerados responsables de las acciones, incluso si no podrían haber hecho lo contrario; se supone que refutan el principio de posibilidades alternativas (PPA).

Ejemplos de Frankfurt y el Control

Un ejemplo de Frankfurt suele ser así: Imagine un conductor de locomotora que llega a una intersección de las vías del tren de bifurcación. Desconocido para él, el interruptor del ferrocarril no funciona, por lo que solo puede tomar el conjunto de vías a la derecha. Pero esto no desfasa al conductor de ninguna manera, estaba planeando tomar el camino hacia la derecha. Entonces, el conductor es responsable de tomar el camino a la derecha, porque esa era su intención. El conductor carecía de control regulativo, el tipo de control necesario para tomar cualquier camino, pero retuvo lo que Fischer llama “control de guía“. Él sostiene que esto es lo que se necesita para la responsabilidad. Por lo tanto, si el conductor toma el camino a la derecha y había ganado en las vías, puede ser considerado responsable, aunque no podría haber hecho lo contrario. El interruptor atascado nunca entra en juego porque el conductor intentó tomar las vías a la derecha y no a la izquierda.

Fischer también sostiene que los agentes necesitan lo que él llama “capacidad de respuesta a la razón” para poder hacerse responsables. Es decir, deben haber tenido razones para elegir como lo hicieron. No podrían ser un adicto guiado por la compulsión. Pero esto parece inadecuado, uno podría imaginar fácilmente un escenario en el que un agente comprende perfectamente las razones para cometer un acto malvado, pero si Dios causalmente lo determinó a actuar como lo hizo, y Dios determinó las inclinaciones de los agentes, entonces ¿quién debería ser considerado responsable?

Esto es lo que un filósofo prominente nos comunicó a Stratton y a mí sobre el tema.

Estoy de acuerdo contigo esencialmente. El control de guía sin control regulativo no permite posibilidades alternativas. Puede ser una petición de principio decir que no hacemos “elecciones genuinas”, pero ciertamente no somos la “fuente” de esas elecciones de una manera que nos da el control para elegir de manera diferente. Y nuestra “responsabilidad” en este caso parece aún más disminuida si un agente inteligente (Dios) determina deliberadamente las cosas para que “guiemos” las cosas exactamente como lo hacemos. O eso me parece a mí.

En resumen, esto significa que mientras Dios determine causalmente nuestras intenciones, inclinaciones, pensamientos, etc., entonces no somos la fuente de esas elecciones, por lo tanto, realmente no tenemos control de guía, no estamos guiando nada, Dios es. Además, tampoco tendríamos capacidad de respuesta a la razón porque la fuente de la que provienen nuestras razones—la inclinación—está fuera de nosotros. Esto pone la responsabilidad de la elección de vuelta a Dios.

Deber Implica Poder

Ishtiyaque Haji ha argumentado que el determinismo causal no es compatible con juicios que emplean ningún sentido de obligación moral (correcto, incorrecto, debería, no debería). Haji argumenta de la siguiente manera:

Supongamos que un individuo, Juan, hace algo moralmente incorrecto.
Si la acción X de Juan era incorrecta, entonces él debía haber hecho otra cosa en su lugar.
Si Juan debía haber hecho otra cosa en su lugar, entonces él pudo haber hecho otra cosa en su lugar.
Entonces Juan pudo haber hecho algo más en su lugar.
Pero si el determinismo causal es cierto, entonces Juan no podría haber hecho nada más de lo que realmente hizo. Entonces, si el determinismo causal es cierto, no puede ser el caso de que la acción X de Juan era incorrecta.

Fischer reformula:

Supongamos que un individuo, Juan, hace algo moralmente incorrecto.
(2*) Si la acción X de Juan era incorrecta, entonces él debía hacer no-X en su lugar.
(3*) Si Juan debía hacer no-X, entonces él pudo hacer no-X.
(4*) Juan pudo hacer no-X.
(5) Pero si el determinismo causal es cierto, entonces si Juan hizo en realidad X, entonces Juan no podría hacer no-X.
(6) Así que, si el determinismo causal es cierto, no podría ser el caso de que la acción X de Juan era incorrecta.

En respuesta a este argumento, Fischer intenta rechazar la premisa (3*), la máxima de “deber implica poder”. Fischer afirma que la razón para rechazar esta premisa son los ejemplos del tipo Frankfurt discutidos anteriormente. Él cree que hay casos en los que un agente es moralmente responsable de no hacer la acción X, aunque no podría haber hecho lo contrario. Pero como Tim Stratton ha señalado (aquí, y aquí), si Dios determina causalmente todo lo que una persona piensa y hace, entonces parece que anularía cualquier sentido de responsabilidad moral para el agente porque no tendría control de guía o capacidad de respuesta a la razón, Dios habría determinado el camino de antemano.

Fischer admite que su argumento usando los ejemplos del tipo Frankfurt no es decisivo en contra de la máxima de “deber implica poder”. Él comenta:

“Supongo que alguien podría insistir en que ‘deber-implica-poder’ es una verdad conceptual. Debe admitirse que mi argumento en contra de esta máxima no es decisivo. Si la máxima es de hecho válida, entonces concedería que el determinismo causal descarta los juicios de la moralidad deóntica. ¿Sería esto un resultado desastroso para un “semi-compatibilista”, es decir, alguien que cree que el determinismo causal es compatible con la responsabilidad moral, a pesar de que descarta el tipo de libre albedrío que implica posibilidades alternativas? Quizás (en el supuesto de que la máxima de “deber-implica-poder” sea válida) uno tendrá que hacer de tripas, corazón y aceptar que el círculo interconectado de juicios de moralidad deóntica es inaplicable en un mundo causalmente determinista…”

Me parece que este punto de vista no tiene sentido o necesita mucho desarrollo. Por ejemplo, también parece ir en contra del principio intuitivo de la consistencia deóntica (PC). Este principio dice que una acción no puede ser obligatoria ni prohibida. En el caso del semi-compatibilismo de Fischer, parece que el agente es responsable porque eligió un camino y no el otro. Él no debía haber elegido el camino que de hecho eligió, debía haber elegido el otro. Pero recuerde, dado el semi-compatibilismo, ese camino no fue posible. Por lo tanto, creo que es bastante claro que este punto de vista no es consistente.

Conclusión

Esta es solo una de las muchas sombras del Compatibilismo que existen (pronto interactuaré con otras sombras). Aunque es diferente en algunos aspectos a otras formas de compatibilismo, es similar a ellos en el sentido de que es inconsistente. Me parece que si se debe responsabilizar a alguien por una elección, entonces debería haber elegido de manera diferente y si debería haber elegido de manera diferente, entonces al menos debe ser posible de que podría haber elegido de manera diferente.


Notas

  1. Robert Kane, A Contemporary Introduction to Free Will, (New York: Oxford University Press, 2005), 12.
  2. John Martin Fischer, ‘Ought-implies-can’, causal determinism and moral responsibility.
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